El dolor lumbar es una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Sin embargo, no todo dolor lumbar es igual. Dentro de este amplio diagnóstico se pueden esconder mecanismos diferentes de dolor, como el dolor neuropático, que cada vez se reconoce más en consulta.
En este artículo te explicamos qué es el dolor neuropático, cómo se relaciona con las hernias discales y qué implicaciones tiene su identificación en el abordaje desde la fisioterapia.
¿Qué es el dolor neuropático?
El dolor neuropático es el que aparece cuando hay una lesión o enfermedad que afecta al sistema nervioso somatosensorial. Es decir, el origen del dolor está en el propio nervio, no en una inflamación o daño muscular como ocurre en el dolor nociceptivo.
Este tipo de dolor puede aparecer en personas con:
- Hernias discales que comprimen raíces nerviosas
- Diabetes (neuropatía diabética)
- Cirugías previas
- Neuralgias postherpéticas
Se estima que entre el 7% y el 10% de la población general sufre algún tipo de dolor neuropático. Pero este porcentaje puede llegar hasta el 37% en personas con dolor lumbar.
¿Qué relación hay entre el dolor neuropático y las hernias discales?
Una hernia discal ocurre cuando el núcleo pulposo del disco intervertebral se desplaza fuera de su lugar y puede comprimir una raíz nerviosa. Esta compresión puede provocar síntomas como:
- Dolor irradiado a la pierna (ciática)
- Hormigueos o entumecimiento
- Sensación de quemazón o descarga eléctrica
- Déficits de fuerza o reflejos
Este cuadro es típico del dolor neuropático lumbar. De hecho, según una revisión sistemática reciente, casi la mitad (47%) de los pacientes con dolor lumbar presentan un componente neuropático. Y este porcentaje aumenta al 60% si hay dolor irradiado hacia la pierna.
Por eso es tan importante detectar correctamente este tipo de dolor para tratarlo de forma eficaz.
¿Todas las hernias discales necesitan cirugía?
¡No! Una de las grandes sorpresas de la literatura científica de los últimos años es que muchas hernias discales se reabsorben solas con el tiempo y sin necesidad de cirugía.
Una revisión sistemática de 2024 ha demostrado que el 76,6% de las hernias se reabsorben espontáneamente durante el tratamiento conservador (fisioterapia, ejercicio, medicación, educación).
Esto ocurre gracias a mecanismos naturales del cuerpo como:
- Infiltración de macrófagos que degradan el núcleo pulposo
- Formación de nuevos vasos sanguíneos en la zona
- Activación del sistema inmune
Por eso, en Fisiolumbar defendemos que el primer abordaje siempre debe ser conservador, salvo en casos graves o progresivos.
¿Y si el problema está en nuestros genes?
La genética también juega un papel clave. Algunas personas pueden tener una mayor predisposición a desarrollar dolor neuropático tras una lesión, y esto podría explicar por qué algunos pacientes evolucionan peor que otros, incluso con la misma lesión.
Una revisión sistemática identificó variantes en genes como:
- SCN9A (canales de sodio)
- HLA-DRB1 y HLA-DQB1 (respuesta inmune)
- COMT y OPRM1 (modulación del dolor)
Aunque la investigación sigue en curso, estos hallazgos abren la puerta a tratamientos más personalizados en el futuro.
¿Cómo saber si tu dolor tiene un componente neuropático?
Existen herramientas clínicas validadas que utilizamos en fisioterapia para valorar el dolor neuropático:
- DN4
- LANSS
- painDETECT
- ID-Pain
- StEP
Según el consenso internacional NeuroPPIC, para identificar correctamente un caso de dolor neuropático es imprescindible:
- Un cuestionario validado
- Un mapa del dolor que sea coherente con la distribución nerviosa
- Una historia clínica detallada: intensidad, duración, tipo de dolor, diagnóstico previo…
Si sospechas que tu dolor puede tener este componente, es fundamental una valoración especializada.
¿Por qué es importante identificar el dolor neuropático?
Porque el tratamiento cambia radicalmente. Mientras que el dolor mecánico o nociceptivo responde bien a ejercicios, terapia manual o antiinflamatorios, el dolor neuropático necesita un enfoque diferente que puede incluir:
- Ejercicio específico para desensibilización neural
- Educación al paciente sobre neurociencia del dolor
- Técnicas de exposición gradual al movimiento
- Abordaje farmacológico si es necesario
En Fisiolumbar trabajamos desde un enfoque individualizado, basado en la evidencia y adaptado a tu tipo de dolor.
Conclusión
El dolor lumbar es una etiqueta demasiado amplia. Comprender si existe un componente neuropático o si hay una hernia discal activa puede marcar la diferencia en tu evolución. Conocer que muchas hernias se reabsorben, que la genética influye, y que el dolor puede tener mecanismos complejos nos ayuda a diseñar un tratamiento más eficaz y humano.